miércoles, 18 de abril de 2012

Antonia

Se quiere marchar al Oriente. No sé yo si estaré preparada. Ya sé que los libros son muy importantes, que la intención es lo que cuenta, o algo así, y todo eso; sin embargo, no acabo de despegar. Antonia eres muy responsable de todo el marasmo este. Han preparado cien hecatombes para despedirme. Ja. Ya lo veo, entrando como un general en les Champs Eliseès. Ja

Oriente (del latin orĭens, participio de orīri: aparecer, nacer) es la denominación de la dirección por donde se levanta el Sol (y los demás astros) acuñada en la antigüedad.
La noción prendió como un reflejo del talante mesiánico de la cultura occidental, definida ésta en sentido amplio (es decir, como la tradición cultural surgida en Egipto y Sumeria, desarrollada en la Antigua Grecia, Roma, y completada en la Europa Cristiana Occidental). De esta manera se creó el mito del Oriente Inmutable.


"Acabamos de nacer:
Él, a la Vida;
yo, a él".
Poema de Dar a la Luz al Hijo.
Antonia, querida, estas cosas siempre me producen pudor.

¿Amaste alguna vez las sandalias de unos pies?
¿Miraste en algún momento unos dedos y sentiste toda la compasión del mundo?
¿Oliste sin querer la madreselva y apareciste en aquel rayo de sol, en aquella hora del día de la que (tu pensabas) no quedaba rastro?
¿Dónde, Antonia, están las probetas y las redomas? ¿Dónde está el crisol mágico? ¿Quiénes son los inútiles alquimistas que aprisionan el más allá y el acá?
Los páramos yermos que nos circundan sólo son soledades especuladas.

Si te cojo de la mano, tu y yo somos los eslabones perfectos que perpetuan la Perfección de Dios. Date cuenta.
Es como deshacerse en una canción. Fluir hacia Oriente.
Ja. Ahora sí.


10 comentarios:

  1. En la tarde que nos atrapa del mes que no quiere.
    Abro el folio en blanco con el dolor que te hacía mover insistentemente la cabeza.
    Cuando miro de reojo a los viernes de vigilia, me da el olor de los narcisos en la cara y me quedo por momentos sin respiración. He pensado: la bruma perniciosa que nos ciñe debería volvernos sabios en lugar de simples; sin embargo, todo se vuelve aceptable si acudo a mi madre y me digo: nada encontrarás donde hay NADA.
    Mi querida Antonia, siempre anudaste rondando a aparte derecha de mi cerebro

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  3. Había en la cocina la luz de septiembre recién jugado y el calor de las palabras de un sillón tapizado en pana verde. Un gris majestuoso brillaba distinguiėndome del resto de

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    1. Del resto de los mortales. Guiaban entonces mi camino su voz suave y sus silencios. Construían mi casa los juguetes ordenados en el tranco de la puerta

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    2. Luego vi venir en avalancha la vida indescifrable

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  4. y salté, sin ser consciente,del níspero a lo extraño.

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  5. y salté, sin ser consciente, del níspero a lo extraño.

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  7. Arria la vela ya tan joven. Duc in altum

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