sábado, 23 de enero de 2016

Sillas bajas de tomar el sol

Este invierno hará mucho frío.
En cuanto sale un rayito de sol me siento en la silla baja, como las viejas mujeres del pueblo, y me acurruco al calorcillo y me mezco en los recuerdos; como las viejas mujeres del pueblo, que hacen de su silla baja de tomar el sol -que de su vida han hecho- un intento de mecedora: Ahora tienen el regazo vacío, pero les queda, instintivo, el vaivén automático del reloj particular de terciopelo que se hicieron meciendo hijos y sueños. Todo entramado antes, y ahora casi disuelto.


© 2016 Felisa O.F. Todos los derechos reservados

sábado, 16 de enero de 2016

Condición de alto riesgo a muchos niveles

Querida Antonia:
Hoy toca escribir sin adornos.
Uno de los grandes descubrimientos de la humanidad, aunque no lo televisen, es darnos cuenta, a fuerza de golpes, de que hay en este mundo gente mala; personas de mala condición y con malas intenciones, que disfrutan con el dolor ajeno o que son insensibles a él.
Otro descubrimiento importante, al que frecuentemente no le damos relevancia, es el alto riesgo que supone Ser Bueno y permanecer siendo bueno a lo largo de la mayor parte de la vida.
Generalmente, a las personas buenas se las denomina gilipollas, porque tienen los Dones de ser confiadas y pacientes; también se les llama ingenuas, en un tono más intelectual y condescendiente.
La realidad es que a esta selecta clase de personas se la trata como si fueran imbéciles, como si los inteligentes fueran todos aquellos y todas aquellas que ocupan el tiempo en fastidiar grave, mediana o levemente, a los demás. De hecho, la inmensa red de creencias y actuaciones en la que nos desenvolvemos, se basa en el ensalzamiento del pensamiento retorcido; la inteligencia se confunde a propósito con una lamentable colección de formas de ponernos sobre los demás y, seguimos pensando, aunque nos duela reconocerlo o no nos demos permiso para hacerlo, que los que triunfan realmente son los más tiranos, los más egoístas, los más trepas, los que se ríen de cualquiera, los que son capaces de humillar, de pegar, de insultar, de difamar, de profanar la intimidad de los demás.
Yo creo en las personas buenas. Me gusta la fe, la ingenuidad, la paciencia, la perseverancia. Me gustan las personas que apagan la tele y los comentarios de los demás para poder pensar.
Por eso, querido alumno, querida Antonia, os digo:
Jamás os avergoncéis de vuestra condición de BUENO y BUENA. Vuestra INTELIGENCIA y vuestra CONCIENCIA son superiores.
Y hay que decirlo.
Ya sé que cuesta dar el tipo, pero gozáis de Sabiduría.

© 2016 Felisa O.F. Todos los derechos reservados