Querida Antonia antimonia:
Estoy preocupada.
Ando careciendo de la testosterona básica para afrontar peligros que me acechan.
Se abren puertas no sincronizadas que al cabo me resultan violentas y me permito el descontrol a falta de buenas herramientas.
Pon las narices sobre la mesa.
Pon la sartén sobre la mesa y cógela por el mango.
Coge la mesa y ponla sobre la sartén. Pon las patas para arriba, la manta en los ojos y toma carretera. Recto, recto, recto, recto, está la salida.
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