de aquellos días sin tiempo que contar?
¿Dónde quedaron los relojes intangibles
que sólo yo podía poner en marcha?
Se mece el viento insolente
en las ramas del magnolio
jugando con su perfume.
Prefiere no contestarme.
© 2017 Felisa O.F. Todos los derechos reservados
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