
Las verdades de la vida son pocas, si acaso dos: nacer y morir.
Entre ambas, van sucediendo cosas a las que se les da importancia, cegados de ensimismamiento, inmersos en el círculo que se hace espiral hacia abajo y hacia adentro en el agujero negro de los absurdos.
Una de esas cosas a las que le damos importancia es la política.
Hablar de política es muy “cool”, como dicen los modernos. Queda muy bien en muchos ambientes y en las redes sociales… La gente parece hasta inteligente cuando se adhiere a postulados de uno y otro color argumentando, dando razones de peso (¿?), incluso llegando a la degradación y el desequilibrio en pos de la “pura verdad”.
En esencia esto no es nuevo; ha pasado siempre, con distintas apariencias y con diversos matices en cada momento de la historia. Sin embargo, me resulta curioso que siga sucediendo; que se hable de Educación en nuestro país y en tantos otros, sin que a NADIE se le haya ocurrido integrar la política en la formación de las personas en edad escolar (y luego también).
¿Cómo es posible que esto solamente lo lleven a la práctica dirigentes dictadores que, evidentemente, retuercen el concepto “política” arrimando el ascua a su sardina podrida?
No sé a dónde llegará este texto, pero, por lo que pueda ser, desde él reivindico la necesidad perentoria de salir de la ignorancia donde vegetamos acurrucados; animo a deshacernos de la venda reluciente que nos colocan; incito desde aquí a liderar revoluciones personales, aunque sepamos lo restringido que es el perímetro de acción, porque la Política trata de nuestra vida, no de los bolsillos de los que están haciendo política-basura.
Entiendo que ser ciudadano político, en cualquiera de los municipios que constituyen la Costa Tropical de Granada, como en el resto del mundo, significa ser artífice del futuro de la tierra en la que se vive. Y esto no lo hacen los que gobiernan a este nivel o más arriba, sino quienes se conciencian y asumen la responsabilidad de hacer fuerte y buena una comunidad; aquellos y aquellas que se alejan de la queja acomodada y de los fugaces beneficios del nepotismo, haciendo un trabajo honesto.
Mientras no hagamos por tener claro que tras cada crítica ha de haber una propuesta, seguirán llevando otros las riendas de nuestra vida. Cuando queramos enterarnos de que la Política es la expresión de la vida en comunidad de la que todas las personas participamos, entonces descubriremos cuanta es la necesidad de no ser, nosotras y nosotros, políticos ignorantes.
Albayalde
No hay comentarios:
Publicar un comentario