MOLDES DE PLASTILINA"
A Playa Granada, en Motril, como a otras playas de la costa nuestra, llega el plástico que el mar nos devuelve.
Entre tapones de colores y botellas sin mensaje he encontrado un molde para hacer figuras de plastilina.
Hay un molde de este tipo en la mente y en la herencia de cualquier hijo de vecina; uno especial que te legan cuando decides vivir en pareja y uno más especial aún, que les dan a los mozuelos respetuosos con la tradición y las costumbres.


Se trata entonces, de meter en la plantilla legada, poco a poco, el trozo de plastilina femenina que se ha escogido o que ha tocado en suerte, teniendo en cuenta que el material viene ya conformado en lo básico para hacer más liviana la tarea: sexo definido, educación planteada y enfocada a las preferencias de cada cual, tendencias sociopolíticas impecables según el gusto de quien elige, inclinaciones y pareceres controlados, personalidad en su justo punto, potente capacidad de adaptación, sumisión pintada de motera desmelenada, sentido de la libertad que encaje con los límites preestablecidos, porte elegante, si es posible…


Como se puede apreciar sin ser un lince, en lo básico que se ha dicho, el patrón abarca bastante; lo cual garantiza que fundamentalmente todos los prototipos sean muy parecidos, si no iguales; además está bien que así sea, porque simplifica mucho el trabajo de adecuar.


Adicionalmente, se le ha incorporado al pack de molde y plastilina, un prospecto, de tamaño pequeño pero denso contenido, con las instrucciones necesarias para iniciar a quien no sabe por dónde empezar.


En él constan algunas recomendaciones para que el juguete modelado no se estropee demasiado según pasa el tiempo; como, por ejemplo, aconsejan hablarle con frecuencia, exhortan a mantener el pecho henchido de amor por lo que es de uno y sugieren encarecidamente tener en consideración que puede ser madre, entre otras orientaciones.


Así que, ilusionados niños con juguete nuevo, se ponen manos a la obra.
Probablemente otro día, paseando por otras playas, encuentre otro molde: el del hombre propicio, equilibrado y musculoso.


Otro día, quizás.
En otras playas.
Albayalde
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