sábado, 9 de junio de 2012

Hello

Buenos días, namurtiana.
Arriba en el incendio no hay sitio para nadie más.
Intentaba despejar la jornada, pero hay más telarañas de lo que pensé.
Mañana es fiesta igualmente y habrá que ponerse el traje de los domingos para impresionar. Tenía yo por ahí un pelo falso, de esos que destacan tanto. Y unas pestañas postizas regaladas que me parecían cadillacs sesenteros. Jamás pude ni acercármelas a los ojos.
Hoy quema.
Sigo instalada en medio del cuello de botella, "callejuela sin salida donde yo vivo encerrá, con mi pena, mi alegría, mi mentira y mi verdad. La razón llamó a mi puerta; no puedo entrar ni salir; no estoy viva ni estoy muerta, ni contigo ni sin tí". Increible me parece pensar.
Anduve ayer mirando los relojes del camino. Cada vez hay más, ¿Te has fijado?
En las cartas me decías que mirase por el rabillo del ojo, que es ángulo muerto, para evitar las colisiones extrañas, pero tiendo a que se me olvide y más de un susto he provocado. Supongo qué tan difícil es vivir con nosotras, con tantas dulces incoherencias. Ser maravillosa tiene pocos adeptos, qué le vamos a hacer.
La gran pamela de paja italiana tan cursi, tatúa mi cara de malvas y dorados. Corre por los entredoses una brisa de manzana olorosa que me tiene en vilo y trascendida. Es, hoy también, domingo soleado por la mañana. O lo parece.
No puedo perder un instante. Te dejo, querida. Ya habrá otra ocasión. Si no fueses tan inmanente seguramente no me hablarías. Ja. No entiendo por qué no aparecen los espacios.

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