lunes, 11 de junio de 2012

¡Qué gusto, la brisa!

Hoy nos viene de cara; mejor dicho, hoy lo vemos venir de cara, pues en realidad depende todo del giro que le demos al cuerpo nuestro; el aire viene siempre del mismo Sitio.
Parecíamos programadas: una cosa detrás de otra sin parar, sin parar, sin parar. Una delicia.
Antoñita mía, estuvimos hablando a pierna suelta. Fue de esas veces en las que procuran todos los astros estar en conexión para que apreciemos la existencia de Dios. Esto son los milagros.
Deberíamos escribir más para apreciar más todos esos minúsculos placeres que nos suceden a lo largo del día. Son más de los que llegamos a percibir por falta de entrenamiento.
De modo que si me preguntan, qué tal me ha ido, seguramente no sabría contestar con exactitud, sobre todo porque si contase las sensaciones, tendría que dar una larguísima explicación. Y no me apetece nada.
¡Qué gusto, la brisa! ¡Qué placer tenerte, Antonia!

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