sábado, 19 de mayo de 2012
A-sumir-sE
Empezamos un cuerpo nuevo. Querida mía. Antonia.
(¿Viste a tu hija en alguna parte?)Asumimos el odio primero. Hacemos el odio en lugar del amor.
Vivimos el odio como una gran pasión.
Un poco después, para seguir desconcertados aprovechando el revuelo de papeles, asumimos el miedo.
Tírate al miedo. Mira de frente al miedo transformado en la terrible palabra NOOOOOOOOOOO.
¿Qué es una palabra?
Dime que no. Dite que no. Habla más fuerte.
Eso es lo que te sucede, que no has dicho nunca lo que te convenía para evitar el dolor de garganta. Se agarra, se agarra con fruición, desesperadamente al fondo del estómago. Masa de lodo, Antonia querida, que añade más cieno a la ciénaga.
El extraño revulsivo del olor a humanidad: me llegan los sórdidos efluvios de la miseria, de la amargura, de la debilidad y me repelen. Date cuenta, me repelen.
Las herencias ancestrales. Jugar con el puro arrojo a ser lo que no soy. De ahí me viene la chulería. ¿Cierto, mi Antonia?
Un pueblo y mi manera de querer. Uuuuuuuuuu. Tómate un a-Sumo. De tomate, por favor.
El tiempo. Bueno, tampoco es tan importante; al fin y al cabo acabará pasando de todos. Es su encomienda.
¿Sabes una cosa? Cuando me siento Dios no tengo nada que asumir. Todo es perfecto.
Ja.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario