Han llamado a la puerta. Entrar en esta casa supone un riesgo. ¿Quién viene a pertubar el sosiego? ¿Quién viene a romper el tiempo del tesoro?
Mira por la ventana, Antonia.
En la psicosis se encuentra instalada mi percepción de las cerraduras.
Estás perdonada. Acompáñame ahora al centro. Vamos a ir saltando por los cristales del caleidoscopio. Date cuenta de que todo es uno y dorado. Como la gran Sabiduría,
¿Sabes multiplicar? ¿Sabes cómo deshacer el uno para que siga siendo uno?
Duermevela para que permanezca. Duermevela de creación.
Date cuenta. La Gran Sabiduría está en el Centro de la Creación PERMANECIENDO.
La percepción te lleva de fuera hacia adentro sin tránsito notable, así es que déjate llevar y que te acompañe el Miedo si quiere (luego se vuelve a menos de la mitad del camino, el cobarde).
Siempre me produjo reparos el blanco. Me imaginaba una densísima nube en la que había que hacer algún trazo para no asfixiarte. Un día le dije a mi madre de mala manera que ya era grande y la nube se hizo más densa, de modo que pasé del blanco insonoro al negro contundente como por arte de magia. Y ahí me mantuve sumergida a profundidades abisales sin percibir más vida ni más luz que la que imaginaba cada vez que le escribía al sexo de mis amores. La presión me hizo crecer desmintiendo cualquier ley física y los papeles se volvían amarillos sin ninguna dificultad.
Hubo otros blancos entonces, sin embargo hasta más tarde no tuve conciencia de ellos, con lo cual pasaron inadvertidos. O no.
Estoy viendo a lo lejos la silueta contrastada del algarrobo, así es que discúlpame; me retiro a la música.
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