miércoles, 29 de agosto de 2012

Ni D lejos.

Tecnológicamente trastabilleando llega el día D, mudo por el sofoco, congestionado y púrpura como el manto del Cristo.
Locos y des-esferados sus minutos M´s y aturdido hasta la ansiedad por las miríadas de S´s del séquito inmanente que le da prestancia, D,  decide no formar parte del destino verjurado que le tenían asignado los ancestros de aquel par de criaturas informes, asomadas como voyeurs licenciosos al reprecho de la tapia; aquella que separa los años tuyos de los míos sin compasión.
¡Detente!
No hay día señalado, ni minutos dorados, ni segundos precisos. Párate y mira.
¿Qué hay detrás?
¿Qué hay delante?
Estamos tan solas como el sonido dramático y evanescente de una u arrojada a los abismos.
Somos tan poderosas como el primer rayo de luz que atravesó el espacio sin retorno.
¡Váyanse ustedes lejos a mirar de reojo! ¡Muy lejos!

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